Muchos padres llegan a mi consulta con la misma duda: "¿Es normal que llore tanto o son cólicos?". La incertidumbre genera mucha ansiedad, por eso es fundamental aprender a diferenciar un llanto por hambre o sueño de un verdadero cólico del lactante.
Aunque cada bebé es un mundo, existen señales claras que nos indican que su sistema digestivo está sufriendo debido a su inmadurez natural.
Las 5 señales de alerta
Para saber si tu bebé está pasando por este proceso, observa si cumple la famosa "regla del tres" o presenta estos síntomas:
El llanto inconsolable: Suele ser repentino, más intenso por la tarde o noche, y puede durar desde unos minutos hasta varias horas.
Postura de defensa: El bebé encoge las piernas sobre el abdomen con fuerza, cierra los puños y su cara se pone roja por el esfuerzo y el dolor.
Abdomen tenso: Al tocarle la tripita, notarás que su abdomen está hinchado y duro (como un tambor).
Resistencia al consuelo: A diferencia de otros llantos, el del cólico no suele calmarse fácilmente con los cuidados habituales (brazos, mimos o comida).
Frecuencia: Se repite más de tres horas al día, al menos tres días por semana.
¿Por qué le ocurre esto a mi hijo?
Es importante entender que no es una enfermedad. Durante el embarazo, tu bebé se alimentaba por el cordón umbilical; al nacer, su intestino tiene que empezar a trabajar 24 horas al día sin estar totalmente maduro.
Esa inmadurez digestiva puede provocar gases, dificultad para evacuar o pequeños espasmos en el abdomen que resultan muy dolorosos para el pequeño.
¿Qué podemos hacer para aliviarle?
La buena noticia es que el aparato digestivo responde de maravilla a la terapia manual especializada. A través del Método Rubio, trabajamos para:
Elastificar las zonas del intestino que presentan tensión.
Armonizar todo el sistema abdominal para que el tránsito sea más fluido.
Mejorar el descanso: Un bebé sin dolor es un bebé que duerme mejor y se alimenta de forma más eficaz.
Como fisioterapeuta pediátrica, mi trabajo consiste en realizar este proceso en dos sesiones clave: una para trabajar la zona superficial y otra para la zona profunda, logrando que esa tensión desaparezca y el bebé recupere su bienestar.
¿Identificas estos síntomas en tu bebé? No esperes a que el problema se agrave. Si estás en Madrid, puedo ir a vuestro domicilio para valorar a tu pequeño y empezar a trabajar hoy mismo en su alivio.

